viernes, 28 de octubre de 2011

Una mota de polvo en un rayo de sol


Del gran rey
el hijo tercero
Navío errante
hogar viajero

Por un mar de rocas,
de soles, de cielos
Almas con sueños,
con dudas, con miedos

Preguntas al aire
respuestas al suelo
Afuera, silencio
Siento que muero

Aquí he nacido
Aquí he comprendido
que está es mi casa,
que no estoy perdido


El 14 de Febrero de 1990, la sonda Voyager 1, después de haber visitado Júpiter y Saturno se dirigía a los confines del sistema solar, para convertirse en el objeto humano más alejado de la tierra que jamás haya existido. Por petición de Carl Sagan la NASA hizo girar la cámara de la Voyager 1 cuando está se encontraba a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra y tomó una fotografía que es hoy considerada una de las 10 mejores instantáneas espaciales de la historia. 



En ella se ve la Tierra como un pálido punto azul, y es ese precisamente el título con el que se conoce la foto, “Pale Blue Dot”.Título que utilizaría después Carl Sagan para uno de sus libros, en el cual escribió una interesante reflexión que después utilizaría también como colofón a su fantástica serie de documentales, Cosmos.




domingo, 23 de octubre de 2011

Mucho más que mucho


Entre la tierra y el sol hay 384.400 Km. ¿Os parece mucho? Si hubiese escrito que la distancia entre Bilbao y Cádiz es de 1 metro hubiese cometido igualmente un error aproximado de un 100.000%, sólo que en ese caso todos os hubieseis dado cuenta del error y estoy convencido de que en éste no todos lo habéis hecho. Lo que he escrito es la distancia entre la tierra y la luna, la distancia hasta el sol es aproximadamente de 150.000.000 Km.

Comprendiendo la distancia al sol


Todos tenemos una espectro de cantidades en nuestra mente, cuando recibimos una nueva información la colocamos en este espectro entre otras cantidades familiares y así es más fácil recordarla. Por ejemplo, sabemos que la duquesa de Alba nació en el Jurásico, en nuestra estructura mental lo colocamos después del Triásico en el que nació Fraga, y antes del Cretácico en el que nació Jordi Hurtado, que está envejeciendo mucho mejor.  Sin embargo, cuando recibimos cantidades muy grandes no tenemos con qué compararlas y simplemente las almacenamos en la parte alta del espectro, sabemos que es mucho pero no sabemos si es simplemente mucho o mucho más que mucho. Con las cantidades muy pequeñas pasa exactamente lo mismo.

Una forma de hacer más mundanas esas cantidades es relacionarlas con cantidades más familiares. Por ejemplo podemos pensar que un rayo de luz tarda más o menos 1,25 segundos en llegar de la luna a la tierra y unos 8 minutos y 20 segundos en llegar del sol a la tierra. Si además eres capaz de recordar que la luz recorre 300.000 Km en un segundo (puedes pensar que recorre aproximadamente 300 veces la distancia entre Bilbao y Cádiz en un segundo), sólo tienes que multiplicar el tiempo con la velocidad y conseguirás la distancia.

Otro ejemplo son la cantidad de átomos en la materia. En un objeto de un tamaño comparable con el nuestro hay unos 1023 átomos, es decir, un 1 seguido de 23 ceros. Es prácticamente imposible que podamos hacernos una idea de lo que es esto. Si nos hubiesen dicho que en lugar de 1023 hay 1015 ó 1033 átomos nos hubiésemos quedado igual, lo único que sabemos es que es mucho. Uno de los mejores intentos de darnos una idea de que realmente es mucho es el diseñado por Lord Kelvin, y dice así:

Imaginemos que tenemos un vaso lleno de agua y qué pintamos cada átomo del agua del vaso con un rotulador rojo indeleble (de punta fina, obviamente). Después, vertemos el contenido del vaso al océano y revolvemos el agua de todos los mares y océanos del planeta de modo que los átomos rojos de nuestro vaso queden repartidos de forma uniforme. Si ahora llenamos nuestro vaso con agua del mar desde cualquier punto del planeta, encontraremos en él aproximadamente 100 átomos de color rojo. Impresionante, ¿no? 

martes, 18 de octubre de 2011

Todos quieren ser como Feynman


Sólo por haber ganado el premio Nobel muchos quisieran ser como Richard Feynman, pero si además de un genial investigador eres probablemente uno de los mejores profesores de la historia  y posees un finísimo sentido del humor que aplicas a la vida cotidiana generando infinidad de anécdotas que hacen que te recuerden sin duda como un tipo único y original, entonces es difícil que alguien no quiera ser como tú.

En su época como alumno del MIT, a Feynman le gustaba ir a cenar a un restaurante de Boston. Una noche decidió hacer un experimento con la camarera, llenó dos vasos con agua hasta el borde e introdujo una moneda en cada vaso. Con mucho cuidado y tapando la boca de los vasos con una tarjeta les dio la vuelta. Una vez bocabajo  retiró la tarjeta de la abertura del vaso con suavidad para que el agua no se saliera. De modo que las monedas quedaron sobre la mesa y cubiertas por sendos vasos llenos de agua con sus bocas hacia abajo. Al marcharse le dijo a la camarera que ocurría algo extraño con los vasos, como si tuvieran un agujero en el fondo. Era obvio que la camarera levantaría el primer vaso para coger su propina sin percatarse de la situación y derramaría todo el líquido. ¿Pero qué haría con el segundo vaso?

Cuando volvió a cenar al día siguiente, se interesó por el desarrollo de la situación y enseguida le mostraron su malestar por la travesura. Al parecer la camarera levantó el primer vaso como Feynman esperaba y derramó todo el agua, después llamó a su jefe para discutir qué era lo que tenían que hacer con el segundo vaso, pero faltos de ideas y con las habituales prisas de un negocio de hostelería decidieron levantar el segundo vaso también y dejar que el agua saliera para poder recuperar el dinero.

Feynman enseguida les dijo que no era tan grave, que la solución era muy obvia. Simplemente tenían que conseguir un plato hondo y colocarlo bajo el borde de la mesa. Después lentamente deslizar el vaso hasta el final de la mesa y dejar que el agua se vaciara en el plato.

Al marcharse Feynman dejó la propina y colocó un vaso bocabajo sobre la misma, pero esta vez sin agua. Se detuvo en la puerta del restaurante para observar como la camarera deslizaba el vaso lentamente y muy concentrada hacia el borde de la mesa bajo el que con la otra mano sostenía un plato hondo, para descubrir al final del proceso que el vaso no contenía líquido alguno. 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Hablando de ciencia con Cristiano Ronaldo


Bueno, estreno el canal de YouTube de Ideas Indigestas con una entrevista que he tenido el honor de hacerle a Cristiano Ronaldo, el ídolo de masas madridista.

Espero que os guste. Si os gusta podéis comentar y  haceros seguidores tanto del blog como del canal de youtube.




lunes, 10 de octubre de 2011

Apriétate un poco que entramos todos

Ya de pequeño había tres cifras que nunca olvidaba. Que la tierra tiene 5000 millones de años, que la población mundial está entorno a los 6000 millones de personas y que en casa de mi abuela se come a las 2.30.

Hace poco me enteré de que la segunda de las tres cifras ya no me valía, ¡demonios, tendría que volver a aprenderme otro número! Al menos en casa de mi abuela siempre se comerá a las 2.30. La población mundial ya casi llega a los 7000 millones de habitantes, y de hecho cuando yo nací apenas alcanzaba los 5000 millones. Es más, la población tiene un crecimiento bastante estable, en el año 2010 el crecimiento anual se estimaba entorno al 1,08%. Dicho así no parece gran cosa, sin duda, menos que el crecimiento de tiendas de chinos en mi barrio. Teniendo en cuenta que la población mundial en el 2010 era de 6.854.000.000 el incremento fue de unos 74 millones de personas. La cosa es que si el crecimiento se mantiene en torno a ese 1.08%, el año siguiente el aumento sería de casi 75 millones, puesto que ya no calculamos el porcentaje sobre la población del 2010 sino que sobre la del 2011. Si el crecimiento fuera estable, si cada año aumentara en el mismo porcentaje, la población mundial sería una función exponencial. A veces no entendemos bien lo que esto supone, sobre todo los de la LOGSE.
Imaginemos una botella en la que colocamos una bacteria, imaginemos que la población de bacterias se dobla cada minuto y que tras una hora la botella se ha llenado. Por ejemplo a las 12.00 ponemos la primera bacteria y para las 13.00 la botella está llena.

¿A qué hora estaba la botella medio llena?

A ver piénsalo, no digas ninguna tontería.

¡A las 12.59! Claro, un minuto antes de estar llena. Atención, esto quiere decir que cinco minutos antes de estar llena las bacterias solo ocuparían 1 de cada 32 partes, algo más que las patatas en una bolsa de Matutano. Es decir, cinco minutos antes de estar llena ninguna bacteria tenía que decirle a la de alado – oye, que corra el aire- había sitio para todas.

La población de la tierra no se duplica cada minuto, pero con un crecimiento de un 1,08% anual, se duplicaría en 65 años aproximadamente.




Mirando a nuestro alrededor puede parecer que todavía no hay una gran masificación, al menos cuando no estamos buscando sito para aparcar el coche. Pero tampoco la bacteria pensaba un minuto antes de las 13.00 que en un minuto se llenaría lo que se había tardado 59 en llenar.
De todos modos mucho antes de convertirse en un problema de espacio se convertirá en un problema energético.

¿Ideas para reducir el crecimiento de población mundial?

Para el que sepa inglés, tenga una hora libre y le interese el tema, dejo aquí un vídeo, no muy divertido pero interesante.  

domingo, 9 de octubre de 2011

La evolución no sigue tendencias

¿Por qué son verdes las plantas? Algunos dirán que es porque tienen clorofila. Ingenuos. Lo que pasa es que las plantas no saben de moda, todo el mundo sabe que esta temporada se llevan los estampados en rojo y azul, ¡por favor!
Las clorofilas a y b proporcionan a las plantas su color verde característico. Pero, ¿Y en el mar? Ahí  sí que saben de moda. La flora marina no es predominantemente verde como lo es la terrestre. De hecho, las algas se dividen en tres tipos, las pardas, las rojas  y las verdes. En las algas pardas y rojas la presencia de otros pigmentos enmascara el color verde de la clorofila. Esto nos ofrece un abanico de colores al que no estamos acostumbrados fuera del agua, al menos sin ingestión de ácidos ¿Por qué entonces en la tierra predomina tanto el color verde de la flora?


Probablemente la vida se originó en el mar. Pero no hay programas interesantes en la televisión marina y la vida decidió salir a ver mundo. Tras miles de millones de años de evolución consiguió colonizar la tierra. Las algas verdes, que eran las más valientes, fueron las que consiguieron tal proeza y se puede decir que la flora terrestre actual es descendencia de ellas. Es decir, las plantas en la tierra son verdes por que las plantas marinas que consiguieron salir del agua e instalarse en la tierra eran verdes, de entre todas las plantas marinas de todos los colores, las que lo consiguieron fueron las verdes y menos mal porque si no los ecologistas tendrían que llamarse los pardos o los rojos, que ya está cogido.