martes, 18 de octubre de 2011

Todos quieren ser como Feynman


Sólo por haber ganado el premio Nobel muchos quisieran ser como Richard Feynman, pero si además de un genial investigador eres probablemente uno de los mejores profesores de la historia  y posees un finísimo sentido del humor que aplicas a la vida cotidiana generando infinidad de anécdotas que hacen que te recuerden sin duda como un tipo único y original, entonces es difícil que alguien no quiera ser como tú.

En su época como alumno del MIT, a Feynman le gustaba ir a cenar a un restaurante de Boston. Una noche decidió hacer un experimento con la camarera, llenó dos vasos con agua hasta el borde e introdujo una moneda en cada vaso. Con mucho cuidado y tapando la boca de los vasos con una tarjeta les dio la vuelta. Una vez bocabajo  retiró la tarjeta de la abertura del vaso con suavidad para que el agua no se saliera. De modo que las monedas quedaron sobre la mesa y cubiertas por sendos vasos llenos de agua con sus bocas hacia abajo. Al marcharse le dijo a la camarera que ocurría algo extraño con los vasos, como si tuvieran un agujero en el fondo. Era obvio que la camarera levantaría el primer vaso para coger su propina sin percatarse de la situación y derramaría todo el líquido. ¿Pero qué haría con el segundo vaso?

Cuando volvió a cenar al día siguiente, se interesó por el desarrollo de la situación y enseguida le mostraron su malestar por la travesura. Al parecer la camarera levantó el primer vaso como Feynman esperaba y derramó todo el agua, después llamó a su jefe para discutir qué era lo que tenían que hacer con el segundo vaso, pero faltos de ideas y con las habituales prisas de un negocio de hostelería decidieron levantar el segundo vaso también y dejar que el agua saliera para poder recuperar el dinero.

Feynman enseguida les dijo que no era tan grave, que la solución era muy obvia. Simplemente tenían que conseguir un plato hondo y colocarlo bajo el borde de la mesa. Después lentamente deslizar el vaso hasta el final de la mesa y dejar que el agua se vaciara en el plato.

Al marcharse Feynman dejó la propina y colocó un vaso bocabajo sobre la misma, pero esta vez sin agua. Se detuvo en la puerta del restaurante para observar como la camarera deslizaba el vaso lentamente y muy concentrada hacia el borde de la mesa bajo el que con la otra mano sostenía un plato hondo, para descubrir al final del proceso que el vaso no contenía líquido alguno. 

10 comentarios:

  1. toda la locura pero yo tambn soy gracioso y no me dan premios ni reconocimientos por ello , ke es lo ke falla? xD

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  2. Buena anecdota y buen blog, sigue!!!
    Saludetes

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  3. Bideo hori Aitor Bergarak klasean jarri zuen,ez? jajajaj

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  4. Hombre Gurutze,
    Hau sorpresa zu hametik ikustea.
    Baliteke Bergarak bideoa jartzea, ez dut gogoratzen.

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  5. etzan senovilla izan bideoa jarri zuena?

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  6. Anonimo (kakun?)

    Ez dut uste Senovillak biedoa hau jarri zuenik.
    Nik Senovillaren klasean Feynman-en beste bideo ezberdin bat jarri nuen, agian horregatik diñozu.

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  7. anonimo era yo pero desde la uni jeje

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