Sólo por haber ganado el premio Nobel muchos quisieran ser
como Richard Feynman, pero si además de un genial investigador eres
probablemente uno de los mejores profesores de la historia y posees un finísimo sentido del humor que
aplicas a la vida cotidiana generando infinidad de anécdotas que hacen que te
recuerden sin duda como un tipo único y original, entonces es difícil que
alguien no quiera ser como tú.
En su época como alumno del MIT, a Feynman le gustaba ir a
cenar a un restaurante de Boston. Una noche decidió hacer un experimento con la
camarera, llenó dos vasos con agua hasta el borde e introdujo una moneda en
cada vaso. Con mucho cuidado y tapando la boca de los vasos con una tarjeta les
dio la vuelta. Una vez bocabajo retiró la
tarjeta de la abertura del vaso con suavidad para que el agua no se saliera. De
modo que las monedas quedaron sobre la mesa y cubiertas por sendos vasos llenos
de agua con sus bocas hacia abajo. Al marcharse le dijo a la camarera que
ocurría algo extraño con los vasos, como si tuvieran un agujero en el fondo.
Era obvio que la camarera levantaría el primer vaso para coger su propina sin
percatarse de la situación y derramaría todo el líquido. ¿Pero qué haría con el
segundo vaso?
Cuando volvió a cenar al día siguiente, se interesó por el
desarrollo de la situación y enseguida le mostraron su malestar por la
travesura. Al parecer la camarera levantó el primer vaso como Feynman esperaba
y derramó todo el agua, después llamó a su jefe para discutir qué era lo que
tenían que hacer con el segundo vaso, pero faltos de ideas y con las habituales
prisas de un negocio de hostelería decidieron levantar el segundo vaso también
y dejar que el agua saliera para poder recuperar el dinero.
Feynman enseguida les dijo que no era tan grave, que la
solución era muy obvia. Simplemente tenían que conseguir un plato hondo y
colocarlo bajo el borde de la mesa. Después lentamente deslizar el vaso hasta
el final de la mesa y dejar que el agua se vaciara en el plato.
Al marcharse Feynman dejó la propina y colocó un vaso
bocabajo sobre la misma, pero esta vez sin agua. Se detuvo en la puerta del
restaurante para observar como la camarera deslizaba el vaso lentamente y muy
concentrada hacia el borde de la mesa bajo el que con la otra mano sostenía un
plato hondo, para descubrir al final del proceso que el vaso no contenía líquido
alguno.
y yo quiero ser como tu
ResponderEliminarVaya, gracias.
ResponderEliminartoda la locura pero yo tambn soy gracioso y no me dan premios ni reconocimientos por ello , ke es lo ke falla? xD
ResponderEliminarBuena anecdota y buen blog, sigue!!!
ResponderEliminarSaludetes
JLMON
ResponderEliminarMuchas gracias
Bideo hori Aitor Bergarak klasean jarri zuen,ez? jajajaj
ResponderEliminarHombre Gurutze,
ResponderEliminarHau sorpresa zu hametik ikustea.
Baliteke Bergarak bideoa jartzea, ez dut gogoratzen.
etzan senovilla izan bideoa jarri zuena?
ResponderEliminarAnonimo (kakun?)
ResponderEliminarEz dut uste Senovillak biedoa hau jarri zuenik.
Nik Senovillaren klasean Feynman-en beste bideo ezberdin bat jarri nuen, agian horregatik diñozu.
anonimo era yo pero desde la uni jeje
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